Hace unas semanas en la puerta de la entrada apareció un ogro que se alimentaba de libros. Debíamos leer un libro y rellenar una ficha sobre ese libro y ese era el alimento de nuestro ogro. Hay que ver cuanto leemos en nuestro cole porque este ogro no para de comer y de recorrer nuestros pasillos.
Ya se encuentra en el segundo piso y en breve pasará por algunas de las clases de primaria y por la biblioteca, un lugar de sus favoritos.

